UNA PARTE DE MÍ 1/2

Publicado el 09 de marzo del 2017 a las 17:31:27 en la categoría Reflexiones por Alejandro Blanno










Autora: Aylin Maciel Rendón, 6o de CICOM

Curso de Escritura Creativa 17-1 Univo, Invierno 2017

 

Capítulo 1. Alguien interesante.

Ojalá me suban el sueldo”, “tengo que hacerle la comida a mi esposo, seguro llegará temprano del trabajo, es martes”, “quiero un videojuego nuevo”.  Son solo algunas de las cosas que pasan por mi cabeza, especialmente cuando estoy en mi casa. Mamá y papá son muy unidos, también sé que se aman mucho y eso me alegra.

Es agradable estar con mi familia. Estoy segura que mi hermano menor está a unos cuantos kilómetros de la casa jugando Xbox con sus amigos, no lo culpo, a veces me gustaría estar en su lugar. Necesito encontrar un trabajo.

A mis 22 años recién egresada de la carrera de publicidad y como están las cosas, dudo mucho que se fijen en mi experiencia, que es muy poca. Desde chica me he considerado una chica normal salvo por un detalle, tengo un sexto sentido muy agudo que me permite advertir lo que va a pasar y en muchas ocasiones acierto y también puedo saber casi a ciencia cierta lo que piensan las personas alrededor de mí.

En este momento estoy sola, en un parque, es de día y está soleado, tengo una cámara fotográfica Canon EOS 5D, debo observar muy de cerca a la gente si quiero obtener éxito, alguien aquí, creo que tiene el potencial para ser mi modelo.

—Hola, qué tal mucho gusto mi nombre es Mariana Villegas, estoy haciendo una sesión de fotos sobre la vida urbana, acabo de terminar mi carrera y ando desempleada, sólo con las publicaciones de mis fotos he sobrevivido ¿querrán ayudarme con algo improvisado? —dije segura.

— ¡Claro que sí amiga! Tu dinos como.

Después de terminar la cansada sesión en diferentes lugares del parque las quise invitar un café enfrente de mi casa, afortunadamente todo me quedaba cerca así que me podía dar el lujo de quedarme un rato más afuera.

A la mañana siguiente me levanté muy feliz  porque tenía algo que presentar en la exposición junto con varios fotógrafos profesionales de la región, teniendo el honor de platicar con ellos; que vieran mi galería y que me pudieran recomendar algunos tips para mejorar las técnicas visuales. A  pesar de adivinar lo que me iban a decir trataba de no ser tan obvia e interactuar con ellos y de igual manera con las demás personas que se acercaban a ver distintos estilos, por lo menos eso me ayudaba a hacer nuevos amigos y conseguir que personas quisieran hacer sesiones conmigo.

Transcurridas varias horas empecé a sentir que el cansancio se apoderaba de mí. De pronto, siento la presencia de alguien que está cerca de mí. De pronto empiezo a sentir  varios pensamientos ajenos, será que  puedo sentir lo que piensa, ¿estaré realmente loca? Jamás había sentido esa sensación tan extraña, será que…

— ¡Ay, perdón! soy muy torpe no quise empujarlo, es que hay mucha gente.

— No te preocupes, acabo de llegar, tu colección es muy bonita, me impresionas…,

—Qué lindo eres, muchas gracias. Ten, toma mi tarjeta, soy Mariana. —le sonreí, pensando que me fuera a agradecer, pero sólo la tomó, me miró a los ojos mostrando una leve y melancólica sonrisa y se fue, como todo un misterio.

Me costó mucho trabajo concentrarme, pues a mi alrededor se agolparon un cúmulo de pensamientos ajenos que podrían ser de ese chico, en esos pocos segundos que cruzamos palabras.

No estaba nada mal por cierto: —tenía un tono de piel café claro, cabello negro lacio y unos ojos que al mirarme penetraron lo más profundo de mi ser. —Sé que se escuchará muy cursi pero de verdad sentí que le gusté.

—Tengo que saber quién es, sin embargo algo está raro, porque no pude saber a ciencia cierta lo que pasa por su cabeza. Tengo que averiguarlo…

***

Seguían pasando los días. Usualmente sin importar lo que pase a mí alrededor, trataba de mantener una sonrisa, pero ahorita no me era posible. Me preocupaba mi encuentro con ese misterioso chico.

Ni siquiera tenía un rastro de dónde podrá vivir y nadie de mis amigos lo conoce, según me pudieron decir, por la descripción que les hice cuando les pregunte.

Debo enfocarme en mí, concentrarme, dejar de pensar en él y seguir con mi vida; ¡oh, creo que alguien me va a llamar! De pronto suena el teléfono…

—Ring, ring —veo la pantalla y es número desconocido…, (está bien, contestaré...)

— ¿Bueno? 

Hola, soy el chico con el que te tropezaste ¿me recuerdas? Me imagino que eres una buena consejera y me gustaría que salieras a un café conmigo para que me digas qué puedo hacer sobre mi situación sentimental, yo casi no tengo amigos que me puedan ayudarme ¿puedes verme al rato, por  la tarde, como a eso de las seis, en la cafetería que está frente a tu casa?

—Oye espera, ¿cómo sabes el lugar en donde vivo?

Sólo contéstame, ¿si puedes? Tranquila no temas, investigué tu número y…

—Si está bien, ahí nos vemos...

Adiós Mariana, no vayas a llegar tarde, te estaré esperando.  

Ni siquiera me dio oportunidad de seguir hablando, su llamada me ha descolocado y vuelvo a sentirme nerviosa e impaciente. Todos mis propósitos nuevamente han desaparecido y vuelvo a centrar mi atención en él.

 

 

Capítulo 2. Sin saber nada.

Sigo perpleja y desconcertada, ¿cómo supo mi dirección, mi nombre y que la mayoría de las veces llego minutos tarde a mis compromisos?  —Bueno, mejor me apuraré a hacer mis cosas porque no aguanto las ganas de verlo.

Decidí ir caminando despacio, no tarda en oscurecer y me agrada mucho este clima de verano, donde no sabes la temperatura pero estás segura que rebasa los 30° C. —He llegado a la cafetería, hay varias parejas que platican animadas y varias personas solas; intento ubicarlo sin éxito, de pronto creo que es el que está  espaldas hacia mí.

—Hola ya llegué. —dije con rapidez haciéndome notar.

5 minutos después de las seis, ¿lo ves? creo que me debes una disculpa.

—Oye espera, —empecé a molestarme un poco —no sé quién eres, llevo días tratando de investigar cómo es que apareciste, por ahí… como si nada y…,  creo que tú me debes una explicación, porque sinceramente me gustaste cuando te vi pero, creo que me equivoqué contigo.

No, espera tranquila, sólo estaba bromeando. Sé muchas cosas de ti Mariana pero bueno déjame presentarme soy Eric Ruiz, ingeniero de profesión y tengo 25 años, no temas, sinceramente soy un chico muy tímido, llevo una vida solitaria y prefiero no rodearme de mucha gente porque siempre te traicionan…

—En eso tienes razón, —lo interrumpí —no hay nadie en este lugar que no sepa bien cómo piensan las personas más que yo.

¿Ah sí, cómo estás tan segura de eso?

Me detuve a pensar un poco, no debería estar alagando es un completo desconocido pero creo que hay algo en especial con él ya que literal no me lo he podido sacar de mis propios pensamientos, aun así tendrá que esperar…, mejor que él me dé la explicación que me debe.

—Bueno eso no importa, —le dije con desdén —ya que tú sabes muchas cosas me interesa saber ¿para qué me citaste aquí y por qué me elegiste a mí para darte consejos sobre tu situación sentimental? Porque está claro que no nos conocemos y es extraño que no tengas ningún amigo.

Mira pequeña, lo siento pero yo sí te conozco muy bien y no es personal, esta ciudad es muy grande, en mis tiempos libres suelo estar en los parques sólo observando todo lo que ocurre cada día sin que nadie note mi presencia, quise que tu fueras la que me aconsejara porque creo que te llevas con mi novia. Las vi juntas ese día de la sesión así que como opinión de mujer haz de saber que tiene ella, porque la he notado muy rara últimamente, llevamos 2 años de relación y ya no tiene el mismo interés, ayúdame a saber cómo captar su atención otra vez, su nombre es Elizabeth.

Mientras me decía eso mi expresión poco a poco fue cambiando y delataba mis pensamientos: —Ahora entiendo todo, por supuesto, ya sé quién es, ella nunca ha sido mi amiga pero es compañera de fotos de vez en cuando, nunca me cayó del todo bien ya que siempre me contaba de su relación con su pareja y siempre lo ha tratado mal, (pobre hombre si supiera que siempre sale de fiestas con varios chicos de su trabajo) —¿cómo pudo haber caído tan bajo? (Si se nota a leguas que la quiere muchísimo…,) —él tiene que saber la verdad pero ¿qué estoy diciendo? Solo le diré mi opinión y ya, no tengo porque estarme metiendo en la vida de los demás.

—Ah sí claro que la conozco, —me limité a decirle, haciendo una leve mueca — pero antes de darte mi opinión sigo con una duda: ¿cómo supiste mi dirección y mi número de celular?

Esa es una muy buena pregunta, por lo que respecta a tu dirección, te seré sincero, te seguí cuando saliste de la cafetería después de tu sesión y vi la puerta color café claro en donde te metiste, supuse que era tu casa; por otro lado,  lo hice para darme una referencia ya que conozco a tu hermano, llevamos varios meses que jugamos Xbox en línea, él me comento que tenía una hermana, le mentí diciéndole que éramos amigos y así pude conseguir tu número, espero no te moleste.

—No para nada —mentí. —ahora entiendo todo y está bien te daré una opinión breve...

Pensaba sólo estar con Eric máximo una hora, nos citamos a las 6:00 pm en aquél café y fuimos los últimos en salir, pasaban de las 9 pm y la plática seguía tan interesante como las primeras palabras.

Después de ese día terminamos siendo muy buenos amigos, salíamos de vez en cuando porque Elizabeth, (quien sólo de mencionar su nombre se me ponen los pelos de punta), se enojaba que nos viéramos, ¡uff como si de verdad le importara mucho él!, quiere tenerlo cerca pero ella prefiere salir con sus compañeros a sus constantes juntas… ¿es injusto, no? En fin…

Con el paso del tiempo llegó un día que ellos se dieron un tiempo pues él siempre la pasaba muy mal (porque sólo eran discusiones), sin embargo, aún seguían siendo novios pero nunca se mandaban mensajes de texto y mucho menos se veían.

En ese tiempo Eric quiso invitarme a una fogata a media hora de la ciudad, en una quinta muy bonita, claro como plan de amigos que éramos… pero como suele pasar cuando hay química, las cosas se saldrían un poco de control…

Continuará...


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