UNA PARTE DE MI 2/2

Publicado el 14 de marzo del 2017 a las 07:05:18 en la categoría Reflexiones en el Blog por Alejandro Blanno










 

Capítulo 3. Un arma de doble filo.  

Habían pasado sólo dos semanas desde que Eric y Liz se dieron un tiempo. Este día está un poco frío así que la idea de la fogata no estaba nada mal.

Quedamos en que no lleváramos nuestros celulares porque era una noche libre de tecnología.

Durante el camino fue una tortura verle cerca ese aparato del demonio y aun sabiendo que ella no le iba a mandar ningún mensaje, mantenerse triste todo el camino albergando esa pequeña luz de esperanza como un cerillo en medio del viento de que tal vez sonaría y sería ella.

Ya  de noche, llegamos al lugar que sin duda era más bello de lo que había imaginado: —Un valle totalmente rodeado por pinos de gran tamaño, que llenaban nuestros pulmones con su deliciosa fragancia y al centro, una apacible laguna que invitaba a quedarse a vivir por siempre en ese mágico sitio.

Bajo el magnífico escenario, todo era perfecto y nuestra conversación por supuesto también lo era, nuestras risas en más de una vez derivaron en una sonrisa y bajo la luz de la fogata sus ojos reflejaban un fuego que estoy seguro no era otro que la mutua atracción que sentíamos.

Lo veía feliz y yo también lo era al sentir que le estaba haciendo pasar un rato de distracción.

Ya por la noche nuestros amigos se retiraron a dormir a sus respectivas tiendas y nosotros por nuestra parte  nos acostamos encima de un tapete muy suave, para que la hierba un tanto crecida no nos lastimara. Eric colocó su Ipod en unas bocinas portátiles que llevaba y lo que sucedió después lo describiría como pura magia: —El y yo en silencio mirando un cielo plagado de estrellas, (muchas más de las que se ven usualmente en la ciudad y otras tantas por estar con él jiji)  mientras en el pequeño reproductor sonaba “Soñé” de Zoé y después toda su playlist de canciones muy buenas que estoy seguro preparó justo para la ocasión.

Nos sentíamos satisfechos por haber saboreado esos riquísimos bombones con chocolate que tanto me gustan y ya como a eso de las 11:45 pm, me armé de valor y decidí preguntarle:

—Dime la verdad ¿tu sentiste algo por mí cuando nos vimos por primera vez?

Está bien, somos amigos y por supuesto que nos tenemos confianza, así que sí. (-WOOW, perdón..) sentí una conexión como la que no había sentido antes por alguien…, ese choque de miradas expectantes y tu sonrisa,  siento que fue algo mucho más que casualidad, más no le tomé mucha importancia por mi novia.

No creí todo esto que me estaba diciendo pues: ¿Para qué tomarse tantas molestias para buscarme si no le había dado importancia al hecho de coincidir conmigo…

—Respecto a tu novia… (Comencé a sincerarme quizás producto de mi susceptibilidad). —Estoy segura que te engaña, incluso puedo apostar que se acostará con un muchacho un año mayor que tú.

Pero, ¿¡Cómo puedes decir eso y estar  tan segura de lo que estás diciendo!? dijo, con un tono de enojo y preocupación bárbaras.

—Mira Eric,  eres mi amigo y te aprecio mucho, ­—quería decirle de mi capacidad de ver sucesos que aún no ocurren, pero supuse no me creería­.­— 

­—sólo cerré los ojos y vi todo:  Mañana cerca de las 10:30 de la noche, ella irá al bar “La cantonada” con un grupo de amigos pero en especial uno, es el que ha estado coqueteando con ella desde hace días y por lo que veo tiene serias intenciones de llevarla  a su cama.

No entiendo por qué me dices eso, ni cómo es que lo sabes, pero está bien, te creeré e iré a donde me dijiste.

Después de esa conversación toda la magia que había entre nosotros despareció.  Ël se mantuvo callado y ausente lo que restó de la noche.

Yo por mi parte no le tomé mucha importancia porque sabía que iba a enfrentar algo difícil por lo que  apagamos la fogata y  nos metimos en nuestra tienda de campaña, cada uno en un extremo dormimos no sé si  profundamente en nuestro respectivo  sleeping bag.

A la mañana siguiente, unas cuantas horas habían pasado y noté que Eric ya no estaba.

Se había ido y me había dejado con mis demás amigos que preparaban el regreso ajenos a mi tragedia.

Esto nunca lo vi venir, es complicado saber del futuro pues únicamente se observan difusas imágenes de unas cuantas cosas pero la mayoría es muy subjetivo.

Así que terminé de guardar las cosas y las  empecé a guardar en mi coche, me despedí de mis amigos y justo cuando me disponía a arrancar noté una nota de él en el parabrisas que decía:

No pude dormir en toda la noche. “Vamos a ver que tanto puedes ver el futuro…”  y ver si es cierto lo que me dices.

Quiero que sepas que estoy muy molesto contigo, porque en realidad supongo que tú sabes por otros medios lo que me has dicho y no has sido del todo sincera. Creo que eres más amiga de ella que mía, y creo que me mentiste. Mejor que me he dado cuenta a tiempo, por favor no me busques más.

 

 

Tu reacción me dejó atónita, ¡Cómo crees, todavía que te estoy haciendo un favor te enojas! como  no sabes lo que yo puedo hacer, crees que todo fue una trampa, debí mencionarte que jamás fue mi amiga y que nunca me he llevado con ella, además, no me atrevería a traicionarte no entiendo porque pones en tela de duda nuestra amistad. Si no puedo saber qué es lo que te está pensando o sucediéndote, también iré a ese bar para aclararte las cosas porque esto no se puede quedar así…

Capítulo 4. Lo mejor de mi vida.

He llegado al lugar de los hechos, miles de luces de colores dibujan el lugar y un fuerte olor a tabaco alcohol y el ozono del humo que constantemente lanzan del techo al son de una música estridente llena el ambiente. Ya son las 11 pm y no  veo a nadie conocido, tampoco puedo ver ni a Eric ni a ella.  ¿Qué me pasa? Me siento como detective, no hay mucha gente, deberían estar aquí… por lo menos ella y nada, tampoco hay nadie aquí que conozca o que se me haga familiar; creo que mejor me regreso a mi casa. No soy mucho de bares y este nunca me ha dado buena espina.

He tratado de olvidar lo que ha pasado con Eric, a fin de cuentas, si no me quiere buscar lo entenderé. Ya pasaron varios meses, ya encontré trabajo pero seguiré con mi hobby favorito: las fotografías.

La vida y el tiempo han transcurrido muy rápido; no he dejado de pensar en él, en todo este tiempo, lo he extrañado mucho. Creo que me enamoré sin remedio aunque él nunca me dio motivos para ello. Hoy prefiero que no sepa más de mí, además creo que las cosas entre ellos se arreglaron, o eso pienso porque ya no supe más de ellos ni él me ha buscado y yo no lo haré.

En mis sesiones tampoco  he vuelto a ver a Elizabeth, no me causa rareza ya que si regresaron, ella decidió dejar de coincidir en las exposiciones fotográficas conmigo y el grupo para estar solo con él…  Así ninguno de los dos sabría de mi ni yo de ellos.

Tengo que tomar fotos sobre el amor, que triste; -¿por qué nuestro maestro puso ese tema en el grupo? Bueno, creo que por el mes de febrero, creo  es lógico, pero ahorita no estoy para buscar a alguien más. , —Ya sé que hacer…

No hay nadie en mi casa y creo que será un día tranquilo, es sábado y no tengo trabajo. Mis papás salieron de viaje y mi hermano ha salido con sus amigos al cine.

Está lista mi galería de fotos,  expuesta en frente de donde son siempre las expos, nuestro maestro quiso que fuera de varios días. Como es una colección de muchas más personas tuvimos que elegir 3 fotos cada uno de nosotros. Los integrantes y demás personas o parejas que querían participar con nosotros.

De verdad que extraño mucho sus pláticas por teléfono y risas cuando nos veíamos ya tiene casi un año que no sé nada de él ¿cómo estará?

—Ring, ring, —sonó varias veces mi teléfono pero me negué a contestar.

Se oye una voz mecánica que dice —Deje su mensaje después del tono.--

 —Hola Mariana soy yo, Eric, creo que te debo una disculpa necesito que hablemos, estaré en la cafetería donde fue nuestra primera cita.

¿Qué? Pareciera que el leyera mis pensamientos, que irónico. Que gusto volverlo a escuchar, claro que no iré.

O mejor…

Al llegar a la cafetería lo vi, estaba muy diferente, creo que más atractivo de lo que lo recuerdo.

—Dejé que el hablara.

Quiero ser directo contigo, alejarme fue lo peor que pude hacer, no deje de pensar en ti en todo momento, te contaré lo que pasó esa vez de la fogata, me fui creyendo que tu tenías algo que ver con Elizabeth, que habían platicado, por eso me molesté contigo.

 — Tampoco fue al bar, como habías predicho…

— ¿Entonces? —me intrigué demasiado.

Así como tú puedes ver cosas del pasado, yo tengo el poder de la  invisibilidad y esa noche pude ver lo que ella hacía sin que se diera cuenta. No quería hacerlo, nunca quise espiarla porque le di toda mi confianza y todo ese tiempo estuvo bien, nuestros dos años de relación fueron buenos; el problema fue cuando empezó con su trabajo o quizá antes, no sé, yo le di todo y así me pagó, ella jamás fue al bar pero si al departamento de aquél imbécil que estaba en frente, pude entrar y los vi ahí, en la sala desvistiéndose salvajemente… ya no quise saber más, me salí y mientras iba manejando escuché la canción “Souvenir” de León Larregui como 15 veces y unas cuantas más de Arjona. No hubo necesidad de cortar con ella, sólo me desaparecí, la bloquee de todas las redes sociales existentes, tiré todos los regalos que me dio y me fui al extranjero por unos meses sólo para distraerme y conocer personas nuevas, no quería caer en una depresión ¿entiendes?

Yo esquivaba las balas por ella, y te juro que pude haber dado mi vida por su amor,   pero fue ella la que me disparó. Pasado el tiempo, regresé y me di cuenta que te necesitaba ¿ahora entiendes el por qué quise entrar en contacto contigo?... (Sonrió pero con ojos tristes)

—Sabía que aún pensabas en mí por la galería que está expuesta en la casona, en frente del parque y tus fotos son sobre nosotros. En una de ellas está la fogata que compartimos ese inolvidable día y también recuerdo que quisiste tomar esa foto  porque llamaste al fuego “el elemento más poderoso que existe, pues se puede expandir si te descuidas y destruye todo lo que toca…”

 —En otra de tus fotos están las estrellas, y en el título de la foto escribiste la frase que yo te dije aquella noche, “tus ojos hacen parecer como si ellas no brillaran…”

Lo sé porque cuando te lo dije sonreíste y esa sonrisa tan linda ha sido la que me ha mantenido vivo y con ilusión todo este tiempo…, eso y por último esta foto…

Sacó de su mochila una foto tamaño media carta que yo imprimí hace tiempo de nosotros dos, la cual llevaba guardada mucho tiempo en mi buró.

—Pero ¿cómo la conseguiste? —le pregunté con incertidumbre. —Además esta foto de nosotros no la puse en la galería.

Lo sé, en tu tercera foto está la cafetería en donde estamos ahorita mismo sentados ¿cierto? (asentí con la cabeza.

Pues ahora bien, te dije que puedo hacerme invisible, eso nadie lo sabe y quiero probártelo… vamos afuera...

Nos paramos en la calle vacía sin coches, la tarde estaba muy nublada y hacía mucho frío, pero me olvidé de eso ya que seguía contándome.

…Así que horas antes de mandarte el mensaje de voz en tu contestadora, cuando saliste al súper, entré a tu habitación por el árbol que está en la banqueta y llega a tu ventana y la tomé, por cierto tu hermano me ayudó otra vez porque me dijo que tú te enamoraste de mí y sufrías por mi ausencia así que, no perdamos más el tiempo, lejos uno del otro y, bueno, robé la foto para enseñártela y decirte si quisieras…

—Mira, un beso robado… —lo interrumpí.

— ¿Dónd…?

Lo único que pude pensar en ese momento mientras lo besaba fue en la frase de la canción del buen Alex Ubago: “besarnos hasta desgastarnos nuestros labios” y de pronto empezó a llover. Fue el momento perfecto, todo un cliché del final de una historia  como de película.

Ese beso fue como respuesta a su pregunta. En ese momento me di cuenta que podía saber lo que pensaba con sólo sentir sus labios, por fin todo estaba claro, sabía que él también se había enamorado de mí y me sentí tan conectada a él cuando por unos segundos abrí los ojos y no lo veía pero si lo sentía.

Era muy confuso porque en realidad si desaparecía pero por unos minutos y sólo para las personas que él quería.

A mí me estaba enseñando su magia  y ese beso duró tanto tiempo en mis pensamientos y emociones que sería mi motor durante muchos muchos años.

Después de ese mágico momento  empezó a llover y no nos importó, fueron los minutos más mágicos de toda mi vida, y los sentí como horas, quizás como segundos, el tiempo es relativo cuando se ama, más en ese instante creo que el sentimiento fue mutuo y él también lo supo.

Cuando por fin volvimos a la realidad, estábamos empapados.

Lo podía ver pues él era muy visible y le dije que al poder leerle sus  pensamientos es que supe lo que su ex le estaba haciendo y también que en el momento en que nos besamos, sólo ahí pude saber lo que en su mente sucedía… y también porque antes no.

Lo abracé de su cuello y fuimos a mi casa para secarnos un poco…

—Por si se lo preguntan, por supuesto  que después de un rato sucedieron otras cosas y muchas otras más, pero eso les toca imaginarlo a partir de este momento a ustedes...heart

FIN


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