QUERIDA DECEPCIÓN 1/2

Publicado el 16 de marzo del 2017 a las 05:13:28 en la categoría Reflexiones por Alejandro Blanno










QUERIDA DECEPCION

Autora: Daniela Aguilar Cruz, 2º  de CICOM

Curso de Escritura Creativa 17-1 Univo, Invierno 2017

 

Hilo argumental

“Lo que amarga a los amargados es no poderle amargar la vida a otros”

 –Gustavo Falcón

La decepción puede ser el último filtro a la amargura, y los que ya están amargados pueden ser los que te empujen a la decepción.

Una de las situaciones difíciles es que la decepción te lleva a tener esperanzas guajiras, pero la esperanza frustrada aflige al corazón.

Simples palabras, grandes razones, igual a la desesperación de salir de aquel hoyo.

Se habla sobre un joven que tiene muchos sueños de ser un gran abogado o tal vez bailarín, pero también tiene pensado ser un gran conductor de televisión y como última opción ser presidente de su nación.

Se encuentra en una serie de problemas donde no se ubica en que quiere en la vida, donde sus seres más cercanos lo hacen sentir una gran decepción por tener sueños muy grandes en un joven es poco creíble.

Así que él se encuentra en el reto de demostrar que no es aquella decepción para su familia, amigos y sociedad, si no la persona con un gran futuro y no solo sueños mágicos…

¿Encontrará la manera de darles una cachetada con guante blanco a su querida decepción?

 

PERSONAJES

Frank: Joven que no mide más de 1.70, flaco, más pálido que la harina, ojos muy grandes y cejas muy gruesas.

Madre: Profesionista, delgada, alta y muy bonita.

Padre: Dueño de una empresa, alto, de buen parecer.

Hermanos gemelos.- Johnny: Alto, buen parecer, cabello rizado, a punto de titularse en ingeniería. Esteban: Gemelo de Johnny, se graduará de la escuela de arquitectos más prestigiada del país.

Grecia: Una chica alta, joven, inteligente y hermosa, tutora de Frank.

 

 

HOY QUIERO SER

“yo iba con corbata y pomada que cura el acné.  Hasta que aquella bici de mi niñez se fue quedando sin frenos y en la peli que pusieron después nunca ganaban los buenos.”

-Una de Romanos. Joaquín Sabina

Esa canción me hacía sentir yo, mejor dicho…

Como me hacían sentir.

Era viernes por la mañana y el insomnio duró toda la noche, cuando intenté dormir no tardaron más de 45 minutos en salir los primeros rayos del sol; me causaba un conflicto conmigo mismo, ¿pero qué podía hacer? No podía gritarle por mi ventana al sol que se metiera nuevamente…

-Salí de mi habitación, todos ya estaban arreglados, mamá lucía un vestido rojo que entallaba su figura y papá utilizaba un traje muy fino para una junta muy importante. Mis hermanos gemelos, salían en sus deportivos hacía la universidad, tenían prisa ambos de pasar por sus novias, pues el motor y el acelerador de sus respectivos coches deportivos sonó tan fuerte que imaginé de inmediato un cohete rumbo al espacio; así que saludé a mi madre, solo dijo “ah, querida” ¡con A!, ¿acaso no sabe que soy hombre? Tal vez se equivocó pues tenía el celular en mano y mi papá corrió hacía el auto concentrado por sus ocupaciones del día, por supuesto no me saludó, así que tuve un momento de reflexión y me dije a mi mismo: -Creo que era más fácil gritarle al sol que se metiera nuevamente y me hiciera caso, que mis padres perciban mi presencia por la mañana.

-No me importa (Por dentro sí, pero ya me había acostumbrado), como todos los viernes, la muchacha de la limpieza me haría el desayuno y me preguntaría que como me encontraba, trascurriendo dos escenas en mi cabeza, una donde gritaba y le decía mi desesperación y la otra, donde le decía que me encontraba de maravilla, lo único malo de esas platicas imaginarias es que nunca recordaba mi nombre y aun así, ya no me importaba, si se fuera ella yo tampoco me acordaría…

 Siento que el mío es un nombre muy raro, aunque sonaría muy bien para presentarme en un reality show y gritaran mi nombre como…. “¡Y esta noche nos acompaña FRANK!” y escuchar miles de aplausos, también podría imaginarme una llamada telefónica, donde yo me encuentro en una oficina y mi secretaria rubia y alta me dice, -Abogado Frank, tiene una llamada del presidente, ¿le paso la llamada o le digo que no se encuentra?-” …Eso me lleva a pensar -¿Qué sería…? Al ver en los periódicos, el presidente de la nación “Frank” logra una mejora en los indicadores económicos del país por primera vez en mucho tiempo.”

No sería mala idea escuchar y ver mi nombre en varios lugares, Por ultimo puedo pensar ver volantes por la ciudad con mi nombre, “Presentación de esta noche “FRANK el soñador” como bailarín contemporáneo.

SI (Voz de afligido) Frank el soñador, así es como todos en esta casa me dicen…. ¡Que irónico!

Falta un verano para que pueda yo pueda decidir qué es lo que quiero ser y realmente estoy muy confundido, no encuentro para que soy bueno, lo que inicio no termino y el problema es que quiero hacer todo y lo único que puedo hacer es sentarme a ver como se realiza mi familia, mis amigos de los que ya solo cuento con 3 y mi novia… -Olvídenlo, ya no tengo novia, ¿mencioné eso? Pues que bueno, no lo quiero mencionar, -si no puedo conmigo, menos con alguien más-.

Necesito hacer un cambio, encontrar una salida, un intento y si fallo… -NO importa, lo volveré hacer- creo que ya es tiempo de iniciar algo conmigo mismo, demostrar que no soy su “querida decepción”

LA IDEA MÁS GRANDE

“EL ahora es el principio del final” -Joaquín Sabina

Ya ha pasado un tiempo y me doy cuenta de algo extraño: Mi madre y mi padre son exitosos, son agraciados y contienen algo que no muchos logran tener, audacia y sincronización.

Mis hermanos gemelos Johnny y Esteban son Guapos, casi profesionistas con novias que parecen modelos, todo puede ser perfecto para ellos, pero… Entonces ¿porque no los veo felices?

Hay la gran posibilidad que yo no tenga nada de eso, que sea una persona con muchos sueños, pero no emprendo, aun así, hay algo que ellos no tienen, y no es que los haga menos, ¡NO! Para nada, pero tengo pasión, entrega y dedicación absoluta, al hacer las cosas que me gustan deseo con todo el corazón terminarlas el mismo día que imagino hacerlas, la sangre corre cada vena de mi pequeño cuerpo y es como si mil soles se crearan dentro de mí, creando un fuego que quema mis entrañas y mi corazón corriera fuera de mi cuerpo, donde ahora mi cerebro no es el que me maneja, si no mi espíritu el que me eleva a crear el plan, proyecto o trabajo.

No puedo contener cada latido de emoción sobre mí.

Creo que esta noche no dormiré, presiento desde el fondo de mi corazón que surgirá una gran idea, que digo “la gran idea” ¡LA IDEA MÁS GRANDE!

Así me siento a pensar y pese a que tengo la disposición sé que algo importante tarde o temprano sucederá.

He estado despierto casi toda la noche, son las 4:56 de la mañana y aun no me llega la idea, siento hasta un desgano por dentro que no sé cómo sacarlo de mí, los ojos se me cierran y creo que lo mejor será dormir, ¿qué me queda?  No puedo hacerlo, mejor duermo.

Pasaron las horas y desperté como a las 8 a.m., sudado y con el corazón acelerado, por esos sueños donde caes y el vértigo se apodera de todo tu cuerpo que hasta brincas, pero eso no es todo, tuve un sueño donde surgió la idea más grande, esa que me va a hacer cambiar por completo y definitivamente.

Podía ver a muchas personas de todo tipo de edades, que me preguntaban una y otra vez qué hacer, y no sé cómo es que yo les decía…

-Tus capacidades dan para esta área, desarróllalas aquí-

Son muchas personas, llegaban por montones, pero eso no es lo sorprendente, lo que más me impacto es que sabía lo que les decía, sabía lo que ellos podían hacer, creo lo soñé porque a mí me gustaría que hicieran eso conmigo, así que porque no hacerlo yo con ellos.

Claro que primero me tengo que preparar en una carrera para poder emprender esta Maravillosa idea, necesitaré platicarlo y pues llevarlo a cabo, pero esto sé que será una idea increíble,

-no sé... Hasta tal vez me convierta en orador y viaje por todo el mundo dando conferencias sobre estos temas. ¿Quién sabe?...

SOY LA DECEPCIÓN

“No dudes de mi duda y mi quizás…” J. Sabina

Llegó el momento de hablar con mis padres sobre mi nueva vocación, a lo que me quiero dedicar; y que no tiene que ver con matemáticas, mucho menos con química o ciencias, o con todo lo que tenga que ver con cuentas, números o elementos químicos…

Veo a mi madre sentada tomando café mientras lee absorta el periódico y mi padre saborea un sándwich que recién le ha preparado la cocinera, creo que es un buen momento de hablar con ellos…

-me acercaré lentamente, me sentaré, respiraré profundo hasta que mi cerebro se sienta  fresco y  en el momento idóneo hablaré…-

-Madre, Padre, estudiaré… (No me dejan terminar como siempre lo que les digo, también dudo que me escuchen)

-Excelente hijo, pensé que siempre te íbamos a mantener. (Dice mi padre).

-Me da gusto querido, ¿ingeniería como Johnny o arquitectura como Esteban? (Dice Mamá).

-Realmente estudiaré ciencias de la comunicación, estuve investigando algunas universidades donde la carrera está muy bien equipada y creo que no es necesario que…

De pronto soy interrumpido por mi padre, quien en tono de regaño, me exhorta a considerar una mejor decisión.

-Hijo, ¡NO! ¿De qué vas a vivir? ¿De la radio? ¿O qué? Recuerda que tu potencial está en nuestra  sangre, no por algo eres mi hijo, digo… (ejem…) No te escogí, pero, digo, debes ser bueno en algo, no digo que seas el mejor ingeniero o arquitecto o abogado, ¡pero si la haces un poco, la haces! Además con mis contactos puedo conseguirte un gran trabajo…

(Acaso mi Padre acaba de decir que soy….UN INUTIL? ¡No!, no voy a tolerar su comentario)

-Hijo, dice Mamá, si quieres esa carrera tienes mi apoyo, puede que nos sorprendas.

Me guiño el ojo, toma un sorbo más de café, deja su periódico, arregla su saco y se levanta con rumbo al trabajo.

Mi papá le levanta y los veo alejarse dejándome como siempre, solo con mis ideas.

-Sí, puede que sea la decepción de mi padre, pero solo necesitaba esas dos palabras “Mi apoyo,” es todo lo que necesito para probar que puedo hacer todo para lograr mis objetivos, aunque ahora me causa miedo, pensé que ambos me dirían no y después me quedaría como papá dijo, “De mantenido”.

Pero ya está, después de esta conversación ¡tengo que pensar más enserio!

No importa lo que papá diga, creo ya es momento de dejar comentarios negativos y comenzar a tener mis propias respuestas.

Me levanto de la silla, tomo un vaso con agua, (en menos de tres tragos) y salgo rápidamente de casa (no tanto, por que no quiero toparme a mis padres salir con sus lujosos autos mientras yo apuro mis pasos por la calle a pie).

Y AHORA…

“Cada uno debe saber

Hasta dónde debe apurar la noche.

Cuando vale la pena tirarse cuatro días sin dormir.

Cuál tiene que ser el último whisky.

En qué momento hay que retirarse”. J. Sabina

 

Estoy a medio verano y aun no consigo universidad, estoy paseando por un parque cercano a donde vivimos, sólo veo pasar carros muy lujosos y dentro de ellos a mis suficientes vecinos, por supuesto que no me saludan, quiero suponer que no saben quién soy, digo… -Casi no salgo de casa, y si lo hago es para ir por el correo o sacar la basura, cosas así, ¿entienden?

La gente me ve raro porque ya llevo horas dando vueltas y creo algunos se están asustando, por lo que decido salir del parque e ir a alguna plaza o bulevar más lejano a caminar, será más fácil pensar con gente que aun que no me conozca, ellos no me miraran raro…

Por supuesto que no tengo un auto, ya que según mis padres “no me es necesario”, por lo que tomo el autobús y voy directo a cualquier parte.

¡Ok, Me asusta!, ya tengo la mayoría de edad y no salgo de mi casa, no tengo amigos, novia y menos se andar en mi ciudad, tengo un perro que quiere más a la muchacha de la servidumbre que a mí y pues aquí ando, pensando sin ayuda, dicen que todo es mejor en compañía, ¿pero que hacer en estos casos?

Me he bajado del autobús y estoy en una zona que no conocía, se me paso el tiempo en el autobús pensando todo este asunto y ahora no sé dónde me encuentro, no quiero alarmarme, pero necesito ayuda, por lo menos saber en qué parte de la ciudad estoy, para poder regresar sin necesidad de marcarle a mis padres o a mis hermanos gemelos.

¿Ya les platiqué de Esteban y Johnny?

Bueno Johnny es más grande que Esteban por 2 minutos, pero Esteban es más inteligente que Johnny, ambos lo son, pero Johnny es el agraciado y Esteban el inteligente, Johnny el astuto y Esteban el persuasivo y así…, una si una no, pero ambos son el sueño cumplido de mis padres…, ahora me toca a mí romper esa cadena de “oveja negra.”

De pronto veo un local de helados, siento las manos sudadas del autobús, pero me acaban de dar un volante así que me limpio con él, para poder comer mi helado sin tanto germen, quiero suponer.

Llegué a la heladería y me dan el sabor equivocado, pedí de nuez con café y me dieron fresa con nanche, ¿qué asco, quien come eso?

Ya no me lo quisieron cambiar, pero, pues no importa me lo comeré mientras busco la manera de regresar a casa.

Resignado al aspecto extraño del helado le doy un pequeño sorbito… Y de pronto ¡wow! Como me gustó esta combinación de sabores, digo… No suena suculento, ¡pero sabe!

Creo ahora será mi sabor preferido, si vuelvo otra vez por esta parte de la ciudad lo volveré a pedir.

Al seguir caminando encuentro un mapa donde dicen las rutas de los autobuses, creo ya sé cuál tomaré, voy a una parada y espero paciente… (La vida de algún modo siempre es una espera).

Ya estoy en el autobús y me siento incomodo, mi trasero me duele, como si tuviera una bola, creo que ya sé que es… Si, el papel doblado del volante de hace rato, no lo quise tirar por que no se me hizo justo tirarlo en la calle, así que me lo guardé en el pantalón,  llegando a casa lo tiro, mientras me da  tiempo para pensar sobre qué haré ahora que tengo el “apoyo” de mis padres, todo esto constituye un nuevo reto para mí.

Me estoy aburriendo de pensar, en realidad no me siento inspirado y solo me vine a perder a la ciudad un rato.

-Abro el volante que hice bola.

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¡No puede ser! Y yo que tiraría este volante, aquí están los números telefónicos y la dirección…, llamaré llegando a casa y mañana mismo iré.

CONTINUARÁ...


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