La niña de mis ojos

Publicado el 14 de junio del 2017 a las 07:12:09 en la categoría Reflexiones en el Blog por Alondra García Viveros










No imaginaba lo maravilloso que es ser tía, no pensé que algo tan pequeñito me hiciera sentir un amor tan grande.

Y es que aunque apenas tiene un año es la razón por la cual ser tía se volvió mi mejor profesión.

Se llama Sofía, Sofía Estebanné, es hija de uno de mis tres hermanos, de Esteban.

Aún recuerdo perfectamente el día en que mi hermano me dio la noticia, para ser sincera fue una noticia que no esperaba, realmente no estaba lista para recibirla, la verdad es que cuando supe de su llegada mi manera de actuar no fue la correcta.

Y es que me costó mucho asimilar que alguien venía a la familia, no me incomodaba saber que creceríamos, me sorprendía el hecho de que mi hermano se convertiría tan rápido en papá y que pronto yo pasaría a segundo plano, pues mi hermano únicamente pensaba en la mudanza, el matrimonio y su bebé.

Los primeros meses del embarazo de mi cuñada fueron realmente extraños, pues a mí no me daba ni el más mínimo interés por tocar la pancita de ella, por hablarle al bebé ni nada, me sentía celosa.

Conforme los meses pasaban me daba cuenta que toda la familia estaba más y más emocionada por la llegada de bebé, y es que no supimos su sexo hasta el día en que nació pero a mí algo siempre me dijo que era una hermosa princesa.

Un mes antes del parto, algo sucedió que ahora yo sentía la necesidad de querer hablarle a bebé aun estando en la pancita y lo más curioso era que aun después de que en meses yo no le había “hecho caso” ese bebé era muy feliz cada vez que le hablaba y lo tocaba.

Un día Esteban y mi cuñada en la hora de la comida dijeron estar muy nerviosos porque la fecha de parto ya se acercaba, yo cada día estaba más ansiosa por conocer a bebé, creo que tanta emoción se notaba que mi hermano me pidió ser partícipe de ese día tan especial.

No lo pensé dos veces y acepté entrar al parto y conocer a bebé.

El día finalmente llegó.

Un 22 de Septiembre de 2015, era un Martes, 9:25 am y mi teléfono sonó, era Esteban diciéndome que iban rumbo al hospital, bebé ya venía en camino, y yo tenía que apurarme si es que no quería perderme su llegada.

Estaba en examen y era imposible desprenderme de la Universidad en ese instante, aún recuerdo que le dije a mi hermano que hablara con bebé y le dijera que su tía iba en camino, que por favor se esperara…

Moví casi cielo mar y tierra para poder llegar al hospital casi tres horas después, mi cuñada ya no aguantaba los dolores y en cuanto llegué ella fue a quirófano.

La verdad es que no pasaron ni 5 minutos y bebé ya estaba asomando su cabecita, parecía que de verdad solo me estaba esperando a mí para poder venir al mundo.

Entre rápido, me cambie y me dirigí a quirófano a recibir a bebé.

12:15 PM Bebé era niña, mi instinto no me había engañado, Sofía había llegado al mundo.

Cuando la tuve en mis brazos por primera vez no pude contener las lágrimas y sabía que ese era el regalo más bonito que Dios me estaba enviando.

Hoy después de su llegada me he dado cuenta de la enorme bendición que es tenerla en mi vida, ser su tía.

No hay nada que me llene de tanta felicidad como verla crecer, verla aprender y sobre todo no hay nada tan hermoso como sentir su amor hacía mí.

Es increíble porque no es mía, pero mi corazón entero le pertenece.

Aunque aún es pequeña, espero que algún día ella comprenda el inmenso amor que le tengo, que entienda que es mis ganas de jugar aunque siempre me tomé cansada.

Espero que algún día sepa de este pequeño texto que le hice con amor y sobre todo que nunca dude, que pase lo que pase, siempre será..

LA NIÑA DE MIS OJOS.


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