Cuestiones de la naturaleza

Publicado el 11 de septiembre del 2017 a las 04:57:13 en la categoría Reflexiones en el Blog por Maria de Lourdes Altamirano Rodriguez










El jueves a las 23:53 horas, mientras algunos dormían y otros estaban despiertos, de fiesta, cenando o llegando a casa, sucedió un temblor.

Ya se imaginarán, los nervios corrían por mi cuerpo, de alguna manera tenía que ser fuerte, a lado mío estaba mi mamá, sufre de nervios, el problema aquí fue que tenía que controlarme yo y controlarla a ella, entre no saber si salir de casa, si buscar un punto donde quedarnos o si estos se descontrolaría y ahí quedaríamos a bajo de escombros, los miles de pensamientos se votaban de mi mente, entre como calmar a mi mamá, en pensar en mi papá y mi hermano, y en mi familia que tampoco está cerca de mí.

Veía por mi ventana como salían mis vecinos, realmente no sabía si salir de mi casa, me daba el mismo pánico estar dentro que fuera. Paso todo y pensaba en las personas que habían sentido más el temblor, donde había sido el epicentro ¿Qué tanto daño había causado?  ¿Cuántas personas no murieron? Era pánico lo que pasaba por mi cuerpo, no saber si habrá replicas, o más afectaciones.

Tras pasaba la madrugada cualquier ruido me despertaba, brincaba de miedo pensando que estaba pensando de nuevo, veía en Facebook como todo comentaban sobre este suceso, algunos con miedo, otros con risa, con pánico o rogándole a su santo más creyente que tuviera misericordia por ellos. Las imágenes de los lugares más afectados salían a la luz y el miedo crecía más entre la población.

Finalmente comenzaba amanecer, todo había pasado, aunque el miedo seguía por mil noticias falsas que se difundían, parece que todo está en tranquilidad. Hasta ahora.


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