Consejos para aprobar un examen oral de inglés

Publicado el 02 de octubre del 2017 a las 16:35:12 en la categoría Centro de idiomas extranjeros por Ramón Aragón Mladosich










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Cualquier examen genera nervios y más aún cuando se realizan en otro idioma como el inglés. Los estudiantes temen a la parte oral porque se necesitan habilidades extra a las particularidades de la lengua, como fluidez en la comunicación, rápida resolución de problemas, espontaneidad o pensamiento claro desde el primer momento pues la articulación de palabras no se puede borrar con goma. Aplica estos consejos para aprobar un examen oral de inglés y sal airoso de tu próxima prueba.

 

Estructura del examen de inglés

Ingresa al sitio web de la entidad que toma el examen oral y lee atentamente las instrucciones, pues allí se explicará cuál es la estructura. En caso de que no aparezca, pregúntale al profesor que te está preparando para rendir e incluso practica la escucha atenta para asegurarte de mantener tus sentidos alerta mientras los examinadores te cuentan cómo se desarrollará la evaluación, aunque ya lo sepas.

Normalmente comienzas con una presentación personal que supone el empleo de vocabulario específico según tu nivel para reflejar aspectos de tu vida, luego describes una fotografía o respondes preguntas alusivas a una situación inventada a partir de la imagen. En la siguiente fase mantienes una conversación con el examinador o un compañero, brindado una opinión y sosteniéndola con argumentos o asumiendo un rol específico en una representación establecida por el examinador.

Memorización de respuestas

Un gigante NO, los evaluadores detectan tu actitud ante el examen porque a eso de dedican. Si consideran que estás repitiendo versitos aprendidos de memoria, podrían restarte puntos en la clasificación final. Tener a mano dos o tres frases hechas estará bien para mostrar tu conocimiento en lugares comunes del idioma, pero para el resto de las respuestas trata de expresar tu pasado, las metas que te propones o los hobbies que practicas con una variedad de recursos que ensayarás previamente. La mejor forma de coger confianza en la fluidez, es exponiéndote a la situación continuamente para tener una visión sobre lo que quieres decir sin caer en el aprendizaje de palabra por palabra.

Práctica con distintas personas

Es sabido que no puedes asistir al examen sin haber conversado en inglés con un número significativo de personas, al menos las que integran tu grupo de estudio. Una buena idea es hablar en inglés con los estudiantes que están esperando su evaluación como tú, será un calentamiento divertido que aflojará las tensiones de todos. Aprenderás a resolver situaciones inesperadas que se presentan cuando no conoces al interlocutor y ayudarás a tu mente a centrarse en la situación, experimentando sensaciones que vivirás en pocos minutos pero estarás más tranquilo gracias a la simulación. Si cometes errores durante las conversaciones y los identificas inmediatamente, ratifícalos para que estar atento a tus propias palabras sea un hábito que lleves a la mesa de examinación.

Ampliación de respuestas

Irse por las ramas cuando te hacen una pregunta, solo logrará liarte y es posible que ni siquiera contestes aquello que te pidieron. Las preguntas persiguen un objetivo, hay información clave que no podrá faltar así que aférrate a ellas para elaborar tu respuesta. Por otra parte, expresarte escuetamente impide que examinen tu vocabulario, gramática y capacidad de aplicar reglas a un contexto. En lugar de responder únicamente que vives en Valencia, expláyate sobre las fortalezas de la ciudad, el tiempo que llevas residiendo allí e invita a los examinadores a conocer tu pueblo como un toque de frescura en la conversación. Sé medido: focalízate en la información indispensable que se desprende de la pregunta y agrega algunos detalles complementarios que te hagan lucir, sin abrir demasiadas vertientes.

Función de las pausas

Todo examen oral requiere la proyección de la voz para que el interlocutor te comprenda, pero además resulta beneficioso manejar las pausas. Dan tiempo para pensar al tiempo que permiten el descanso de cada persona implicada en la conversación, es una pequeña inyección de energía para el cerebro que le permite clarificar los objetivos. Intenta mantener un ritmo de respiración regular que calme tus nervios, indicándote cuándo es conveniente realizar una pausa. Retomando su ventaja de otorgar un tiempo para pensar, puedes reforzar esta idea con expresiones como “Es una pregunta difícil…”, “Permíteme analizarlo un momento” en sus versiones inglesas. También puedes pedir a tu examinador o pareja de conversación que repita su pregunta cuando no estás seguro de haberla entendido o simplemente necesitas una pausa para reponerte del estrés que genera el examen.

 

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