Septiembre trágico para el territorio nacional

Publicado el 02 de octubre del 2017 a las 16:32:44 en la categoría Reflexiones en el Blog por Alejandro Blanno










La tragedia septembrina

Septiembre fue trágico para el territorio nacional: comenzamos el mes patrio con trombas y socavones; el asesinato de Mara Fernanda hizo que advirtiéramos el auge de feminicidios (368 mujeres asesinadas en Puebla, Estado de México y Chihuahua, durante este año); el huracán Lidia azotó Baja California Sur el día 1º; Katia golpeó Veracruz el 8, y Max tocó tierra en Guerrero el 15. Pero lo peor estaba por venir: un par de sismos, el día 7 (de 8.2 grados, el mayor en 100 años) y el 19 (de 7.1 grados), enlutaron cientos de hogares, destruyeron miles de casas y causaron infinidad de daños en el sur y el sureste del país, principalmente en los estados más pobres (Oaxaca, Chiapas). En todos los casos, la reconstrucción se prevé lenta y aún está por empezar.

Y también este mes de septiembre, el día 26, se cumplieron tres años de la desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa...

 

Foto: Iberoamérica social. Revista-red de estudios sociales (https://iberoamericasocial.com/nuevo-deja-vu-19-septiembre-2017/)

Exactamente 32 años después…

Hasta el viernes 29 de septiembre, las autoridades de Protección Civil reportaban 355 personas fallecidas en todo el país por el sismo de magnitud 7.1 del martes 19 de septiembre: 214 en la Ciudad de México, 74 en Morelos, 45 en Puebla, 15 en el Estado de México, seis en Guerrero y una en Oaxaca. Había 200 desaparecidos, lo que podría incrementar de manera considerable el número de víctimas fatales. Asimismo, más de 150 mil viviendas en esas entidades resultaron afectadas, lo que representa alrededor de 250 mil mexicanos sin vivienda, quienes hoy están en una situación de pobreza patrimonial; además, centenas de hospitales, escuelas y templos religiosos amenazaban con venirse abajo, y múltiples edificios públicos tendrían que ser demolidos, sin contar los daños en la infraestructura hidráulica y carretera.

 

Foto: Eduardo Verdugo, AP.

El sismo más fuerte en 100 años

El sismo de 8.2 grados del 7 de septiembre, el de mayor magnitud en 100 años, había ocasionado hasta el jueves 14 de septiembre 98 muertos y 300 mil damnificados en Oaxaca y Chiapas. Hasta el domingo 24 se habían registrado poco más de 4 700 réplicas, que en conjunto arrojaban 123 mil viviendas averiadas y 2 646 escuelas dañadas en ambos estados, sin contar 122 templos religiosos con afectaciones importantes; esto ocasionó que la Secretaría de Gobernación hiciera la declaratoria de desastre para 283 municipios oaxaqueños y 98 chiapanecos. Según quejas de los damnificados, la ayuda oficial ha sido insuficiente y se ha concentrado en algunas poblaciones, sobre todo después del sismo del día 19. Por si lo anterior no bastara, este martes 26 se activó una alerta ante la posibilidad de lluvias torrenciales en la zona devastada por el sismo…

 

 Foto: Juan Pablo Mayorga, Animal Político (http://www.animalpolitico.com/2017/09/oaxaca-damnificados-sismos-constantes/).

Los dos Méxicos

La imagen es elocuente: sin importar la lluvia, el cansancio, el hambre, cientos de miles de voluntarios se volcaron en las calles de la Ciudad de México para retirar escombros, repartir alimentos y ayudar en todas las formas posibles a los damnificados por el sismo del 19 de septiembre.

Ha sido unánime el reconocimiento a los hombres y mujeres que sin importar edad, estado físico o condición social, se dedicaron a apoyar a quienes perdieron familia, amigos o propiedades: además de los voluntarios, cientos de rescatistas (nacionales y extranjeros), militares, bomberos, brigadistas, médicos y paramédicos, trabajaron sin parar en decenas de inmuebles dañados por el terremoto de 7.1 grados.

Pero no solo ellos: se aplaude también a quienes compartieron su casa; a quienes prepararon y regalaron comida; a quienes ofrecieron sus vehículos para transportar gente; a los donadores de víveres y herramientas; a los ingenieros y arquitectos que revisaron los inmuebles; a quienes difundieron información necesaria y urgente; a los músicos que cambiaron canciones por alimentos; a quienes cuidaron de las mascotas perdidas; a los deportistas y artistas que hicieron a un lado sus actividades para recaudar fondos; en fin… ¡y claro, a los perros rescatistas!

Al menos un millón de ciudadanos tomaron las riendas de la emergencia en la Ciudad de México tras el sismo, según estimaciones de autoridades gubernamentales. Esta emergencia de la sociedad mexicana se ha equiparado a la ocurrida en 1985 y ha despertado la esperanza de una toma de conciencia colectiva que haga más viable la pronta resolución de los problemas que aquejan a la nación.

Para que eso ocurriera, los nuevos héroes tendrían que enfrentarse al México corrupto, apático, incluso criminal, que en estas horas aciagas nuevamente busca medrar con la necesidad de la población; a los políticos que intentan apropiarse de la ayuda destinada a los damnificados; a las constructoras que, a pesar del pésimo trabajo hecho en años anteriores, intentan sacar el máximo provecho de la próxima reconstrucción; a los burócratas que extorsionan a los propietarios de viviendas y edificios para autorizar su funcionamiento; a quienes roban tarjetas entre los escombros y hacen de la rapiña una práctica vergonzosa para el país.  

Pasados los primeros días, la autoridad retomó el control de la situación y la mayoría de la población trató de volver a sus actividades cotidianas. ¿Cómo pedirle a la sociedad un sacrificio mayor, un esfuerzo sostenido, un compromiso de largo plazo para terminar con la corrupción, la inseguridad, la impunidad, el desempleo, la pobreza, y, sobre todo, con la falta de respeto a las leyes?

Una primera respuesta se dará, sin duda, en los comicios federales de 2018.

Fuente: Boletín mensual del área de Derecho y Ciencias Sociales de OUP consultado 30/09/2017


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