Era un humorista y todo humorista es un moralista. Todas las historias que nos cuenta en sus obras siempre nos mueven a la risa y la crítica, precisamente para señalar, agrandando las cosas, nuestras tonterías, limitaciones y ganas de ser cuando no tenemos nada, así define el periodista y escritor Javier Aranda Luna a Jorge Ibargüengoitia, escritor de quien este 27 de noviembre se cumplen 30 años de su fallecimiento. 

Jorge Ibargüengoitia Antillón (Guanajuato, Gto., 22 de enero, 1928-Madrid, España, 27 de noviembre, 1983) fue un dramaturgo, narrador y ensayista que hizo estudios de ingeniería (1945-1949), de letras (1951-1954) y una maestría en arte ramático (1957) en la Universidad Nacional Autónoma de México. 

Sus inicios en la escritura ocurrieron en 1954, cuando se reveló como autor teatral con su comedia estudiantil Susana y los jóvenes, a la que siguieron Ante varias esfingesEl atentado, Clotilde, el viaje y el pájaro La conspiración vendida, las cuales forman su época teatral que abarcó una década. 

De acuerdo con el novelista, guionista, periodista y dramaturgo Vicente Leñero, se tratan de obras escritas por una persona siempre crítica, sarcástica, lúdica y con una mirada muy irónica para todo. 

“Una mirada que se deduce de su manera de ver el mundo, que era una visión crítica de la sociedad, de la realidad y de las autoridades. Visión que Jorge hizo con un sentido del humor muy acuciado, sobre todo cuando se refería a la historia de México. 

Para mí destacan y me interesan mucho sus obras de teatro que fueron muy maltratadas en su tiempo a pesar de que eran muy interesantes, irónicas y sarcásticas ya que fueron escritas saliendo del realismo. Creo que esto fue algo que a Jorge le decepcionó, por eso se salió, dejó el teatro y prefirió la novela”. 

La primera –y hasta ahora más reeditada– novela de Jorge Ibargüengoitia es Los relámpagos de agosto (1965) que aborda la inconciencia y degradación de los jefes militares, en este caso, los de la Revolución Mexicana que son vistos desde el sarcasmo y el humor. 

Dos características que lo distinguen de los anteriores autores que escribieron sobre este tema, ya que al introducir en ella el humor, la ironía y la parodia, se vuelve una obra desmitificadora de la historia de México que responde a la necesidad de mirar el pasado con ojos nuevos. 

A esta novela siguieron: Maten al león (1969) que aborda la vida y muerte de un tirano hispanoamericano;Estas ruinas que ves (1975) y Dos crímenes (1979) que representan una tendencia más íntima, generalmente humorística y, a veces, sexual de Jorge Ibargüengoitia y Los pasos de López (1982) inspirada en los inicios de la Guerra de Independencia de México. 

Para el reciente ganador del Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, el académico mexicano y poeta Eduardo Lizalde, la obra de Jorge Ibargüengoitia está escrita por un gran prosista, hombre irónico, de gran talento, sin arrogancia y espléndido escritor sin ninguna ambición de publicidad.

Soy uno de sus admiradores, promotores y lectores de su periodismo y obra de cuentista. Viajamos juntos, nos conocimos y tratamos muchas veces. Para mí Los relámpagos de agosto es una de las obras maestras de Jorge por el manejo de su extraordinaria sátira.

Se trata de un trabajo en donde se ve su esencia: un hombre original y un gran literato que como dijo Gabriel Zaid no escribió El Quijote, pero sí muchas novelas ejemplares y asombrosas como ésta cuyos ejes son la crítica y sátira hacia la Revolución Mexicana”.

Jorge Ibargüengoitia también escribió La ley de Herodes (1967), su único volumen de cuentos. Las historias que se narran están basadas en anécdotas autobiográficas y son protagonizadas por personajes clasemedieros, esencialmente irónicos que saben reírse de sí mismos.

Para Javier Aranda Luna se tratan de cuentos en donde Jorge Ibargüengoitia muestra una de las características visibles en toda su obra: cómo tiene un gran oído para contar y recuperar el habla común y presentar o contar historias interesantes.

“Con el habla común, recupera las ganas de contar historias, algo que se ha perdido muchas veces en las nuevas propuestas literarias. Jorge siempre tuvo ese lenguaje coloquial para contarnos historias y por eso nos parecen divertidas y tan interesantes, porque nos está hablando directamente a nosotros.

“Jorge Ibargüengoitia inauguró junto con Renato Leduc, este último en el terreno de la poesía, ese género que tiene o linda entre la escritura, la crítica y la risa. Convendría mucho volver los ojos a Jorge simplemente para divertirnos, reírnos un poco con él y no olvidar esa parte de la tradición literaria sin la cual no entenderíamos muchas cosas en la actualidad”.

Jorge Ibargüengoitia fue Becario del Centro Mexicano de Escritores (1954-1956), de la Fundación Rockefeller (1955), de la Fairfield (1965) y de la Guggenheim (1969-1970).

Profesor de teoría y composición dramáticas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (1955-1956) y de lengua y literaturas españolas en el Institute for Foreign Studies (1963), en la Universidad de las Américas (1965-1966) y en la de California (1968).

Con reseñas, crónicas y crítica teatral escritas en Coyoacán, Londres o París, Jorge Ibargüengoitia también colaboró en numerosas publicaciones periódicas de México y del extranjero, destacando Vuelta, Universidad de México y Excélsior, periódico para el cual escribió más de 600 artículos.

Sus 13 obras de teatro más importantes fueron reunidas en tres tomos que se publicaron póstumamente en la Colección Obras de Jorge Ibargüengoitia. Al igual que sus artículos periodísticos en los volúmenes Autopsias rápidas (1988), Instrucciones para vivir en México (1990) y La casa de usted y otros viajes (1991) trilogía que recoge, a partir de 1969, parte de lo publicado por el escritor en Excélsior Vuelta

Estos volúmenes se unen a los publicados en vida por el propio autor: Viajes en la América ignota (1972) ySálvese quien pueda (1975), esta última editada por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) con apoyo y distribución del Conaculta en un ejemplar gratuito el pasado 12 de noviembre para celebrar el Día Nacional del Libro.

Entre los premios y distinciones que Jorge Ibargüengoitia recibió destacan el de Casa de las Américas en 1963 por su obra de teatro El atentado y en 1964 por su novela Los relámpagos de agosto.

En 1960 el Primer Premio en el Concurso de Obras Teatrales en un acto convocado por el Ateneo Español de México por El loco amor viene y ese mismo año el Premio Ciudad de México por La conspiración vendida y en 1974 el Premio Novela México por Estas ruinas que ves.

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