Tener una razón para ser y vivir

Publicado el 05 de marzo del 2018 a las 08:11:26 en la categoría Reflexiones en el Blog por Imelda Becerra Román










No hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas, como la consciencia de tener una tarea en la vida” 

Viktor Frankl

Hace tiempo leí el libro de Viktor Frankl, “El hombre en busca de sentido” y causó un gran impacto en mi vida, porque me hizo descubrir lo maravillosa que puede ser la vida, no obstante los altibajos que ésta pueda tener.  El pensamiento con el que inicio este escrito nos dice muchas cosas que este autor a propósito quiso darnos a entender.

Todas las personas de este mundo, atravesamos  diferentes situaciones externas o internas, que nos hacen amar u odiar la vida. La vida no siempre es justa y aun así debemos encontrar las formas de aceptarla con todo lo que implica, buscando una razón para hacerlo, una tarea para seguir adelante, un motivo que nos impulse a superar todo aquello que nos hace sentir mal, superando los escollos, buscando la luz, el amor, el  aire que nos refresque y oxigene, la amistad, la luna, el sol y muchas otras cosas que nos permitan tener sentido de vida.

Estoy casi segura que algunas personas dirán, se dice fácil pero hacerlo no lo es.  Ciertamente tienen razón, vivir no es fácil, hacer que valga la pena tampoco,  que todo tenga sentido, que encontremos una razón para ser y vivir, tener coraje, entereza  y  fortaleza. No, no es fácil la vida que vale la pena vivir, no es para cobardes, hay que luchar todo el tiempo, hay que buscar y encontrar una tarea en la vida y seguir buscando todo el tiempo que nos sea permitido estar aquí. 

Les comparto una de las poesías que habla muy claramente respecto a la vida… de un poeta mexicano llamado Amado Nervo. 

“En Paz”

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,

Porque nunca me diste ni esperanza fallida

Ni trabajos injustos, ni pena inmerecida,

Porque veo al final de mi rudo camino

Que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

Que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,

Fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:

Cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

 

Cierto a mis lozanías va a seguir el invierno;

¡Más tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;

Más no me prometiste tan sólo noches buenas;

Y en cambio tuve algunas santamente serenas…

 

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida estamos en paz!

 

Hasta la próxima…

 

Imelda Becerra Román

 


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