Dentro del  desarrollo de la teoría pedagógica aproximadamente a  fines del siglo XIX, se produjeron dos movimientos que impactaron al país principalmente en su organización en cuanto a la cultura pedagógica que en ese tiempo se tenía.

Grandes personajes se desataron después de esto, Antonio Castilla, Enrique C. Rebsamen y Carlos A. Carrillo los cuales fueron personajes muy importantes para la educación en nuestro México, por los muchos aportes que hicieron que esto de alguna manera avanzara.

Otro personaje fundamental fue Justo Sierra quien durante y después de su gestión administrativa la teoría y la técnica de la educación recibió un gran impulso, hacia lo que se convertiría en un nuevo México, de acuerdo a la acción pedagógica decretada por Gregorio Torres Quintero y su grupo que lo acompañaba.

Gregorio Torres Quintero toma un papel más protagonista dentro de la pedagogía.

A finales de 1904 se lleva a cabo la presentación de una Comisión la cual era encargada de revisar y calificar los libros de texto, sustituyendo  la enseñanza de la lectura del método “Rébsamen” pasando así al libro “Escritura, Lectura” del profesor Gregorio Torres Quintero. Esto causo una gran controversia, sobre todo en los niveles educativos y círculos magisteriales.

La doctrina pedagógica de Torres Quintero no tenía mucha diferencia del credo educativo de Rébsamen y los rebsamenianos, pero no por eso dejaba de ser importante ya que esta de alguna manera era complementaria.

Torres Quintero y su pensamiento  educativo a la luz de una reforma trascendental tiene como objetivo proteger a los niños contra la ignorancia, pues ésta es el obstáculo de todo progreso, que desde mi punto de vista es un gran pensamiento que hasta la fecha se debe tomar.

Otro gran decreto es hacer más planteles educativos y haciendo obligatoria, gratuita y laica la enseñanza elemental.

Abriendo las puertas a todos, pobres y ricos, a los niños y a todos los cultos y creencias, y para ello el legislador ha excluido de la enseñanza toda instrucción religiosa y no ha autorizado más que la instrucción moral universal, independientemente de toda religión positiva. 

La enseñanza que deja este gran avance en la educación es la libertad de expresión y la conciencia cívica de la sociedad, volviéndose así la educación una obligación pero también un derecho para todos los mexicanos.

Dentro de lo positivo que se realizó en ese tiempo también seguían habiendo cosas que como hasta la fecha preocupaban como es por qué los niños de las zonas rurales reciben una educación de baja calidad y esto se debe muchas veces al mal manejo del presupuesto que hasta en estos tiempos no se ha logrado resolver y que para lograr erradicar esto junto con las autoridades la escuela debe de transformar asimismo sus tradicionales procedimientos de enseñanza y ver las necesidades que en esos lugares se tienen.

Gregorio Torres dentro de sus grandes ideales en cuanto a la educación de manera didáctica creo un método para enseñar a leer y escribir el cual fue aceptado por muchos maestros de esa época, incluyendo el método fonético de Rébsamen introduciendo un nuevo elemento que era la onomatopeya que junto con el empleo de cuentos en la enseñanza de cada letra, siendo aceptado por los niños ya que resulta entretenido para su comprensión.

Se cree que el maestro ya sustituyo al libro pero  este tipo de enseñanza resulta ser deficiente.

El maestro tomador de lecciones se pasa al maestro dador de lecciones, el niño era lector; ahora es oidor. En ambos casos asume el educando una actitud pasiva que lo puede llegar a aburrir.

Por ello la escuela de la acción supera ambas tácticas, porque en esta se cree que  el buen maestro no debe ser tomador de lecciones ni dador de lecciones un buen maestro debe ser promotor de experiencias y así tener la atención y motivación del alumno.

 


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