¿Por qué mamá?

Publicado el 28 de junio del 2018 a las 05:33:48 en la categoría Reflexiones en el Blog por Ventura Servín










El fin de semana pasado fui al cine con mi hijo que es adulto, vimos los increíbles 2.  Si, todavía nos gustan algunas películas de dibujos animados. Acudimos a la función de las 4:30 pm.

A mi lado se sentó una mujer joven con un niño pequeño, calculé de entre 3 y 4 años. Mientras se proyectaban los anuncio y el corto, el chiquillo se mostró inquieto y empezó a decirle a su mamá que se quería ir, que no le gustaba estar ahí. Pensé uf no podremos ver la cinta en paz.

Ya al inicio se enganchó con la trama y entonces comenzó a hacerle múltiples preguntas a la mamá en su tono de voz normal, ella con paciencia y cariño le respondía en voz baja. El interrogatorio continuó y continuó. Los cuestionamientos eran lógicos y muy interesantes. La verdad que yo disfrutaba tanto la película como de la genial curiosidad e inteligencia del chiquillo.

De pronto unas personas sentadas atrás de nosotros empezaron con sh sh sh, queriendo callarlo.

La madre se sintió cohibida y en ese momento, contrario a mi costumbre de no meterme donde no me llaman, le dije en voz baja:

Señora., disculpe, pero no lo calle. En primer lugar, es una función para niños en horario infantil, si quieren venir a ver este tipo de películas y no toparse con que habrán niños que hacen ruido, pues que vengan en función nocturna.

En segundo lugar, si cuando los niños empiezan a preguntar ¿por qué? Y ¿para qué? Los adultos los callamos y no respondemos empezamos a matar la curiosidad, el hambre de saber, de conocer, de comprender y de desarrollar un pensamiento crítico.

Después queremos que en la escuela y luego en la Universidad que investiguen, que generen ideas nuevas, que analicen y apliquen conocimiento.

En la siguiente intentona de otras personas de callar al pequeño, que se llama Santiago, mi hijo dijo en voz alta lo dicho en primer lugar y público de alrededor le dio la razón. Él niño percibió como que lo estábamos defendiendo, se bajó de su butaca y se acercó  a mí y me dijo: te quiero mucho, ¿tú eres mi tía?, por supuesto que me derretí. Le dije si quieres soy tu abuela.

Al finalizar la función ya con la luz pude ver a un niño precioso, los papás me agradecieron y los felicité por tener un crío tan inteligente y aparte majo.

El mensaje es, aparte de invitarles a ver la película, vale la pena, decirles adultos no acabemos con la mente de los niños como Santiago.


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