Aprendizaje y TIC, nuevos alfabetismos y destrezas

Publicado el 16 de diciembre del 2019 a las 08:18:33 en la categoría Educación por Asómate UniVO










La agenda de tecnología en el mundo educativo ha ganado terreno de manera sistemática durante las últimas décadas. Sin lugar a dudas, cada vez que se plantea el interés por renovar y modernizar las formas de enseñanza y de aprendizaje en el continente latinoamericano (así como en otros) las tecnologías de la información y de la comunicación aparecen de manera directa o indirecta en los debates como una herramienta de articulación estratégica. Este fenómeno ha ido acompañado de una clara expansión de las políticas educativas que promueven o favorecen el uso de la tecnología en los entornos educativos. Si bien la región de América Latina está lejos de resolver las profundas brechas sociales (y digitales) que aún existen, también es una realidad que hoy se registran mayores niveles de conectividad y de equipamiento tecnológico en los distintos sectores de la sociedad.

No obstante, tal como veremos en estos artículos, la exclusión no se puede medir únicamente a la luz de la conectividad o del acceso a determinados dispositivos tecnológicos. Hoy han pasado al menos 9.000 días desde la irrupción de internet en la vida social de las personas y, tal como podemos ver, internet por sí solo no salvará a la educación. Es más, ya sea con internet como tótem de la posmodernidad o cualquier otra tecnología digital se repiten los mismos patrones de asimetrías socioculturales (económicas y políticas, entre otras) que han ocurrido a lo largo de la historia con la irrupción de previas revoluciones tecnológicas. Los que quedan “adentro” (o conectados) ganan protagonismo y los que quedan “afuera” son excluidos hacia la periferia, en este caso del conocimiento. Es por ello que resulta sustantivo, tal como exponen los autores, transitar desde una cultura analógica hacia una cultura que permita pensar en redes. Redes de personas, de organizaciones, de conocimiento, etc., y no solamente redes de orden tecnológico. No hay que perder el foco. En vez de limitarnos a esperar a contar con una generación 100% digital sigue siendo pertinente no ignorar las preguntas más sustantivas como, por ejemplo: ¿qué, cómo, con quién y por qué aprender en red? Estas interrogantes lejos de ser retóricas buscan posicionar un análisis crítico de los alcances y limitaciones de la tecnología en los entornos tanto educativos como sociales.

Tal como aquí veremos, existen experiencias inspiradoras en el uso de la tecnología para promover, por ejemplo, modelos pedagógicos más flexibles, formas de aprendizaje extracurricular, aprendizaje basado en proyectos, trabajo en equipo enriquecido por el uso creativo de la tecnología, fomento de la curiosidad, así como prestar atención a las necesidades de la comunidad...

 

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