Los 7 retos de futuro de la educación de personas adultas

Publicado el 29 de enero del 2020 a las 07:26:52 en la categoría UNIAM por Asómate UniVO










La formación de personas adultas es una etapa educativa en mutación. Los profundos cambios socioeconómicos vividos en nuestro país en los últimos años y las elevadas tasas de abandono escolar han provocado que nuevos perfiles aterricen los centros de adultos. Es cierto que las escuelas de personas adultas ya tienen experiencia en este sentido. De hecho, esta es una de sus principales funciones: atender a los que, por diferentes motivos, han tenido que abandonar el sistema educativo. Quizás los principales cambios en comparación con épocas pasadas radican, por un lado, en la juventud y en el elevado volumen de alumnado que hace este traspaso y, por otro, en el uso que las administraciones educativas hacen de los centros de adultos como espacios para la acreditación oficial de conocimientos.

 

Ante esta nueva situación, la formación de personas adultas afronta toda una serie de retos que definirán su rumbo en los próximos años. Pero no sólo eso. También está en juego la respuesta que desde el mundo educativo, especialmente desde la escuela pública, se ofrecerá a las necesidades de aprendizaje a lo largo de la vida de miles y miles de personas para adaptarse a un nuevo mundo cambiante . A continuación se apuntan 7 de estos posibles retos, cuya resolución, en nuestra opinión, ofrecerá respuestas sobre cómo será la educación de personas adultas en los próximos años.

En primer lugar, entendemos que uno de los pilares de la educación de personas adultas del futuro debería centrarse en la orientación académica y profesional . Como espacios para la educación a lo largo de la vida, los centros de adultos deben tener los mecanismos necesarios para poder asesorar a las personas usuarias sobre las formaciones, itinerarios y alternativas académicas y profesionales existentes. Nuestro sistema educativo presenta numerosas puertas de salida y de entrada en sus diferentes etapas y, en este sentido, el alumnado adulto suele tener muchas dudas sobre las diversas posibilidades de acceso al sistema. Se convierte, pues, necesario generar estructuras organizativas que ofrezcan este asesoramiento formativo para que puedan retomar los estudios con garantías de éxito.

 

Un segundo reto pasa por superar la obsesión por los títulos oficiales en la elaboración de los programas formativos de los centros de adultos.Vivimos en una sociedad obsesionada por la cuantificación y el ámbito educativo no es una excepción. En este sentido, las escuelas de personas adultas se han transformado en centros expedidores de títulos oficiales de todo tipo y condición: graduado en educación secundaria, lenguas extranjeras, competencia en nuevas tecnologías, catalán, etc. Así pues, cada vez más, las formaciones con títulos oficiales copan la práctica totalidad de la programación de los centros de adultos. Este hecho, enormemente positivo para ofrecer acreditaciones de competencias formativas útiles para la transición al mundo profesional, puede convertirse en un factor limitador en el desarrollo de otras propuestas formativas enormemente interesantes pero carentes de la reluciente pátina del título oficial. Así pues,la formación cívica y ciudadana de las personas usuarias.

El tercer reto se centra en incrementar la visibilidad de la propia etapa educativa. En este sentido, es curioso que a pesar de convertirse en espacios de enorme vitalidad y creatividad donde se generan aprendizajes de alto valor añadido, los centros de formación de adultos quedan todavía al margen de los principales focos mediáticos del mundo educativo. Afortunadamente, cada vez más centros dan a conocer experiencias y prácticas significativas en el ámbito de la formación de personas adultas. Y es que hay que hablar sobre qué se hace en los centros de educación de adultos pero, también, sobre el que deberá hacerse en los próximos años y como podrán ayudar a estos espacios a aquellas personas con necesidades formativas a lo largo de su vida .

 

Entendemos que otro reto capital de la formación de personas adultas del futuro se basa en la formación del profesorado . Se trata de una etapa específica, la cual requiere de una formación adaptada a sus necesidades concretas. Hay, pues, que los centros universitarios y, sobre todo, las administraciones educativas autónomas y estatales desarrollen programas de formación específicos y detallados para que el profesorado de los centros de adultos obtenga la formación adecuada para poder llevar a cabo su trabajo de manera óptima .

 

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