La importancia sociocultural de los ancianos

Publicado el 25 de junio del 2020 a las 07:53:45 en la categoría Reflexiones en el Blog por Alitzel Flores Beltrán










Hablar de los adultos mayores es un tema importante, porque la población mundial está envejeciendo rápidamente. Entre 2015 y 2050 la proporción de la población mundial mayor de 60 años se multiplicará casi por dos, pasando del 12% al 22%. (OMS, 2017). Estando en la senectud la cual no solo es la última etapa en el desarrollo físico e intelectual, sino también laboralmente; y por tanto, es donde se requiere una preparación especial, para que como adulto mayor vivamos en plenitud este momento, considerando que son el oro puro de la sociedad, uniendo experiencia y conocimiento.  Debemos tener proyectos que estimulen la calidad de vida de estas personas, rescatando su potencialidad y estimulando su capacidad intelectual y cultural, así brindado esa utilidad que ellos buscan socioculturalmente.

El término “sociocultural” lo utilizamos para hacer referencia al proceso o fenómeno que relaciona los aspectos culturales y sociales de una agrupación o comunidad. Cuando se mencionan los elementos socioculturales tienden a ser siempre exclusivos de  las relaciones humanas, estos nos servirán para organizar y dar sentido a la vida comunitaria.   Pero dentro de este término ¿Qué importancia tiene el adulto mayor? ¿Cuál es su sentido en una sociedad?.

Aunque cuando hablamos de adultos mayores o “abuelitos” creemos que siempre son las personas entre 80-90 años y estamos en un error, en la etapa adulta existen 3 faces joven (20-40 años), intermedio (40-65 años) y adulto mayor o senectud (65 años en adelante). En esta última son las personas que realizan aportaciones valiosas a la sociedad como miembros activos de la familia, voluntarios y participantes en la economía y beneficios sociales. Es cierto que la mayoría de las personas mayores tienen una buena salud mental, pero muchas otras corren el riesgo de presentar trastornos, enfermedades o problemas por el consumo de sustancias, además de otras afecciones, como la diabetes, la hipoacusia o la artrosis, entre otros; debido al descuido físico que surge común mente por el rol social y cultural en el que sumergen en su etapa anterior, donde no le daban importancia a esto, sin embargo es muy importante valorar la aportación en la integración de las familias.

Esta etapa no solo es la última en el desarrollo físico e intelectual, también lo es laboralmente; el retiro es un hecho que nadie puede evitar y que por tanto requiere una preparación especial para que el adulto mayor viva a plenitud este momento, y evite las consecuencias lógicas de dejar de pertenecer a una estructura económica (Sánchez, Pág 98, 2012). Debido a esto es necesario llevar un proceso equilibrado y tener un proyecto de vida estable de acuerdo a la etapa, que le permita sentirse útil, valorado y motivado sin depender de los demás.

Si es cierto que la jubilación es un escalón  que no muchos quieren pisar por el miedo de volverse inactivos o porque creen que dejan atrás la contribución económica. Sin embargo al menos que cuenten con una deficiencia estos adultos solo cambian la acción contributiva, muchas veces desde el propio ámbito familiar, ocupándose del cuidado de sus nietos mientras los padres trabajan, cuidan a familiares enfermos o  realizan un trabajo de apoyo social no remunerado, como por ejemplo: acompañando a personas que viven solas, atendiendo comedores sociales, etc.

Pero no solo en ámbito familiar los ancianos pueden colaborar de manera activa en la sociedad, en algunos países se aprovecha la experiencia de las personas mayores, tanto profesional como personal, para mejorar la actividad económica del país, utilizan a los trabajadores que se jubilan para formar a los más jóvenes. Y lo hacen compartiendo el pago de la pensión con el Estado. (Sanitas, 2020).

Dar la importancia y reconocer su valor, da pauta a ¿Qué es lo que tenemos que hacer para que nuestros adultos mayores tengan una mejor calidad de vida?, que les permita manifestar sus experiencias, rescatar su potencialidad, así como su intelectualidad y cultura. Una podría ser la facilitación de acceso a cursos, talleres, etc. Dándoles un uso adecuado a su tiempo libre desde espacios que favorezcan las conductas y puedan aprender nuevas aficiones o con los que adquieran los conocimientos para beneficiarse de los avances tecnológicos, etcétera, permitiéndoles disfrutar de la vida, acercarles a la sociedad actual y mantenerles activos (Mirador, 24 de Agosto 2019). Y dos sería que se debe aprovechar la experiencia para compartirlo con las generaciones actuales, como lo hacían nuestros ancestros, los ancianos eran maestros en cada una de sus potencialidades.

Considerando lo anterior la sociedad necesita incluir la asistencia a proyectos permanentes de talleres de pintura, de danza, de computación, de yoga, de manualidades, de alimentación saludable, e implementar centros de lectura, etc. Así hacemos que ellos participen y se sientan a gusto. Porque cuando tiene una participación social, ellos dejan de pensar en su duelo a la muerte.

Definitivamente las personas mayores tienen mucho que aportar a la sociedad moderna en ese periodo de vida que se abre tras la jubilación. Considero que nos vemos beneficiados los jóvenes pensado que todos estaremos en algún momento en la senectud y que es tiempo de fomentar proyectos que mejoren la calidad de vida de nuestros ancianos.

Si todos hacemos conciencia de la importancia que tiene atender las problemáticas futuras y somos capaces de promover la empatía, ponerse en el lugar del otro, pensando en todo momento como nos gustaría ser tratados en esa etapa de la vida sin ser un problema para nuestra familia o para la sociedad.


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