llegado el tiempo en que podemos conducir nuestros propios coches

 

Aproximadamente sobre el año 2014 la proliferación de móviles y tabletas de altas prestaciones, hizo posible que las pantallas digitales llegaran a ser tan omnipresentes -o quizás más- que el papel, sirviendo de soporte a la información.

Pienso que ésto ha sido un gran cambio, todavía hoy con pequeñas repercusiones. Es decir, que todavía está por llegar el momento en el que se plantee, con suficiente fuerza y coherencia, la siguiente pregunta:

¿Si el papel ha venido siendo el soporte propio para el texto y las imágenes; para qué es soporte propio, el formato digital?

Quizás esté tardando en llegar la pregunta, porque parece difícil de asumir la respuesta. Es decir, si bien es cierto que el formato digital es propio de elementos como texto, imagen, video, enlaces e interactividad; no está claro como puede llegar a resultar asequible, para mucha gente, comunicarse con todos estos elementos en el entorno digital, en el que ya están viviendo.

La solución a este asunto, como en otros casos, la está dando el mismo factor que lo ha ocasionado, es decir: la Red.

Millones de personas llevamos años, quizás sin ser muy conscientes de ello, trabajando inmediatamente conectados, unos con otros, frente a este panel de dimensiones virtualmente infinitas que es Internet. Aquí hemos aprendido a compartir texto, imágenes, videos, enlaces y aplicaciones, llegando a convertir esta conexión en un modo de abordar y desarrollar las más diversas ocupaciones.

Precisamente a caballo de esta comunicación, rica en formatos, hemos visto llegar un momento dulce de la tecnología de la información, análogo al momento en el que dejaron de ser necesarios los chóferes y las personas pudieron comenzar a conducir, ellas mismas, sus propios automóviles. ¿Quiere ésto decir que los profesionales del multimedia van a desaparecer? por supuesto que no, del mismo modo que no han desaparecido los conductores profesionales de vehículos, únicamente que ahora se dedican a maquinaria más específica, como camiones, automóviles de carreras, etc.

Quizás hoy haya personas a las que les pueda resultar extraña la idea de que llegue a ser posible para mucha gente la producción de elementos multimedia, o hipermedia si les añadimos a esos últimos, enlaces e interactividad. Paradójicamente, esas mismas personas ya están llevando en sus bosillos un pequeño centro de producción de contenidos hipermedia, se trata de unos aparatos con los que, además, también pueden hablar por teléfono.

Desde esta perspectiva pienso que, para muchos sectores, ha llegado el momento, de tratar de inventar cual ha de ser su modo específico de "escribir" en soporte digital con las formas apropiadas. Sabemos que estas formas se parecerán a los multimedia que conocemos, pero no serán lo mismo, ya que no procederán de equipos especializados en este tipo de producciones. Procederán de individuos que quieran comunicar de un modo máximamente eficiente y estén tratando de adecuar, de un modo consecuente, sus capacidades a su entorno tecnológico, bien sea individualmente o en un contexto multidisciplinar. 

Despues de haber puesto lo anterior negro sobre blanco, leo el siguiente titular (*)

"Docentes replantean sus clases al haber cada vez más alumnos que buscan contenidos en plataformas digitales"

en este mismo artículo se cita la siguiente frase de Mariana Maggio:

"Hay que reconocer que el conocimiento cambia y los estudiantes cambiaron, entonces hay que preguntarse porque seguimos haciendo lo mismo en nuestras clases".

Una buena pregunta, que creo haber formulado arriba desde otro enfoque. Quizás lo que allí digo podría llegar a ser una respuesta a la cuestion de Maggio, para algunos profesores abiertos al cambio.

Pienso que hay un factor que deberíamos considerar: la comunicación "real" hoy es ubicua, hipermedia y en muchos casos asíncrona. ¿Porqué este hecho todavía no se ha manifestado claramente en la universidad?

Como viene pasando en otros asuntos, creo que sería un error pensar que se trata de resolver la alternativa entre formación en las aulas o formación en el espacio digital. Pienso, más bien, que el reto consiste en integrar ambas y para ello los profesores han de asumir que para que los contenidos que ellos producen (libros, clases, prácticas, etc.) se hagan homogéneos con la Red, cuando sea necesario, éstos han de abandonar el papel, incluso el PDF, o la clase presencial y pasar a ser hipermedia.

La paradoja es que, actuando así, no perderán la presencia física de sus alumnos, será al contrario, los encontrarán en el espacio digital y también en el físico, pero en este último caso, ya no será únicamente para darles una clase magistral (en muchos casos esa ya la habrán visto en un video), será para mantener con ellos una conversación creativa y realmente enriquecedora.

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(*) Artículo de TELAM - EDUCACIÓN 02/11/2016
http://www.telam.com.ar/notas/201611/169199-educacion-profesores-estudiantes-contenidos-nuevas-tecnologias.html 

 


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