Una lección dura

Publicado el 07 de mayo del 2020 a las 07:45:08 en la categoría Reflexiones en el Blog por María Paulina Rubio Morán










Solo basta un segundo… para que todo cambie radicalmente. Hace aproximadamente un mes o dos me preocupaban cosas totalmente absurdas. En ocasiones caminamos tan a prisa, caminamos sin observar, caminamos sin sentir, caminamos por avanzar, por producir, por obtener, todo gira en relación con el tener: éxito, likes, afecto, aceptación, dinero, atención, etc.  Eso es lo que regía mi vida hace unos meses, lo cual no es malo sin embargo cuando se vuelve parte de tú vida tan intensamente, si no paras tú, es seguro que algo lo haga. 

Hace unos meses para ser específicos hace exactamente 2 meses, todo iba bien a medida de lo posible, tenía un día “productivo” me levantaba iba a mi servicio social, el cuál disfrutaba mucho porque  es una escuela con niños de 1er grado de primaria, los cuales hacen que mis días sean muy felices, lo siguiente era comer rápidamente para ir a clases y al final llegar al gimnasio a hacer 1 hora de ejercicio, pero era obvio que llegaba extremadamente cansada a casa, a veces de mal humor, a veces de buen humor, pero la mayor parte de tiempo, llegaba a hacer tarea o bañarme y dormir, no apreciaba o disfrutaba eso días, por querer hacer  tantas cosas, era como un procedimiento de cada día. Ahora me la paso encerrada en casa queriendo ir a ver a las personas especiales de mi vida sin poder darles un abrazo, ahora mismo quisiera atravesar una pantalla para abrazar a mis niños de la escuela, para escuchar sus gritos, para jugar con ellos, ahora mismo quisiera abrazar a mis amigas, cuando a veces ni las soportaba en la escuela pero no porque no las quisiera, realmente toda mi atención la ponía en mis responsabilidades y dejaba a un lado lo que se puede disfrutar de la vida, lo realmente importante.  

Los primeros días del confinamiento me sentí en otra dimensión, me sentí frenada, me sentí muy rara, después llego el enojo, la depresión, la ansiedad, después la confusión, aceptación y finalmente este es el momento de la reflexión; Siempre estabas de prisa quejándote, cansada, abrumada, de malas, realmente ni sentías los días, no veías a tú  familia,  ahora que tienes tiempo y comodidad desde tú casa y a tú familia sana ¿Ahora qué? ¿También te vas a quejar? ¿Seguirás encerrado en tu mundo? Porque te informo que aunque estás en tu casa a fuera todo está pasando, afuera hay gente qué sigue sufriendo, hay personas que no tiene nada, nada para comer, hay personas luchando, no solo contra este virus, personas que luchan contra la tristeza, contra la depresión, contra la violencia. Creo que de alguna manera tenemos un virus más peligroso; este no te permite ver más allá de lo que tú necesitas, no te deja ayudar a las personas, este virus te hace frio e indiferente y este virus se llama indiferencia, es lo que tenemos que vencer. El amor y el ayudar a las personas será el arma más poderosa que podemos ocupar en este momento, ahora mismo me basta con escuchar la voz me mis amigos y familia por una llamada o un video pero sé que los voy a volver a abrazar y no pierdo la esperanza, aunque nunca se sabe cuál será la última vez que eso puede suceder, así que ahora los abrazos serán más fuertes, los abrazos cruzarán, fronteras, dimensiones y universos.

               

 

 


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